Los sistemas de detección de incendios permiten, mediante sus indicaciones acústicas o visuales ya sean automáticos (sensores) o manuales (pulsadores), actuar de manera adecuada. 

Detección convencional. Basados en centrales de detección de incendios por zonas, el estado de alarma es procesado por los propios detectores ópticos o iónicos de humo, térmicos o termovelocimétricos.

Detección analógica. Basados en centrales de detección de incendios direccionales, procesando el estado de alarma a través de las medidas recogidas por los sensores ópticos de humo, térmicos o de monóxido de carbono.

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